El orden de acontecimientos es el siguiente: Jon Díez, fotógrafo de mis cortos, y yo nos vamos a Medina del Campo, a presentar Choque entre chistes y codazos, y de paso disfrutar de la reseñada gastronomía de la zona. Tras una cena en el Asador Continental que querría reconstruír en el pasillo de la muerte, y con una cogorza del tres encima, nos dejamos llevar hasta la discoteca Zeus, algo así como un parque temático dedicado al fotolog de Lapoya. Una vez allí, tambaleándonos con cuidado, intentando que la borrachera derivase, en el peor de los casos, en la ruina de siempre, acabamos en un subsótano en el que Goyo Ramos llevaba cantando decenas de canciones. Sabíamos que Medina tiene una asombrosa y apabullante escena musical, pero aquello nos pilló por el lado desprotegido.
¿Se acuerdan de Quién engaño a Roger Rabbit? ¿Se acuerdan del momento en el que Bob Hopkins entraba en un mundo lleno de seres animados llamado Dibuliwood? Bueno, imagínense que ese día los dibujantes se hubiesen quedado sin lápices ni pinturas, y hubiesen tenido que terminar su labor con barro y cadáveres de pavos reales.
En esto que Goyo canta unas… tres o cuatro veces Poner Tele Gijón , un tema que, al menos en ese momento, creemos que es la mejor canción que hemos oído jamás. En esto que, sin saber muy bien cómo, acabamos en el escenario, suplicándole a gritos que la repita. Goyo, encantador, accede cantando el tema unas… cuatro o cinco veces más. El problema es que Jon y yo no nos bajamos del escenario en toda la noche, en un acto, les exijo que nos crean, nunca de burla o recochineo, sino de entusiasmo y sincera violencia escénica. Odio la ironía. Odiamos la ironía. Mi generación estamos haciendo lo imposible por destruírla. Y en ese sentido, jamás subiríamos al escenario a reírnos de Goyo. En todo caso, Poner Tele Gijón se estaba riendo de nosotros.
En otro orden de circunstancias, un misterioso ciudadano lo registra todo en la cámara de su móvil, lo descarga en su ordenador y lo cuelga en Youtube. Así es el siglo XXI, amigos. Un delicado fragmento de tu vida convertido en un objeto de masas en cuestión de horas. El nuevo mundo es como una película de Brian de Palma, no hay polvo que no se grabe.
La presencia de Jon y la mía no es lo importante (aunque entiendo que dediquen más de un segundo a asimilar que Jon y yo bailamos… así). Prefiero que se fijen en que:
a) Al final del espectáculo el escenario acaba lleno de gente, algunos de espaldas al público, algunos de espaldas a Goyo, algunos de espaldas a todo. Hay más gente en el escenario que en el resto de la sala. La paciencia y humildad de Goyo provocó que los polos escénicos del espectáculo se inviertiesen, en la clásica metáfora existencial: Nadie canta para nosotros, somos nosotros los que cantamos para nadie. La sala Zeus asistió a aquello con lo que Bertolt Brecht soñó, con un escenario lleno de inocentes ante un patio de butacas vacías.
b)Entre los presentes en el escenario hay unos recién casados. Y sobre este punto me veo incapaz de hacer ningún añadido.
c)A un tercio del vídeo, Goyo, Jon y yo fracasamos a lo grande intentando coordinar un paso de baile que nos unifique a los tres. Hablamos del legendario “cojámonos las manos y simulemos que una descarga eléctrica nos va sacudiendo como una ola” propio de la era álgida del Breakdance. Nos coordinamos tan mal que aquello acaba pareciendo una videodanza de alumnos de la E.S.O. con el tema “incomunicación”.
d) La canción es alucinante. Poner Tele Gijón. La pista de audio que ustedes escuchan está tomada de un directo distinto al que están viendo (el espíritu de Brian de Palma de nuevo). El estribillo “un dos tres, poner tele gijón”, sólo presente en la grabación de estudio, se sustituye en los directos por un “un, dos tres, poner televisión”. Parece que Goyo Ramos intentase universalizar la letra, inicialmente concebida como oda a una televisión local, consiguiendo enloquecerlo todo mucho más, convirtiéndo la canción en la banda sonora que Cronenberg soñó para Videodrome y olvidó a la mañana siguiente, en el poema que a Ballard le asustó publicar. Y todo bajo unos compases que deberían dejar pensativos a cualquier fan de Franz Ferdinand.
d) Al final del video Goyo dice “¿cuál canto ahora?”. Y cuatro notas de banjo llueven como ángeles caídos.



A Píntega: Taberna Virtual » Blog Archive » 1,2,3 … poner televisión dijo ...,
Junio 3, 2007 @ 5:03 pm
[…] Para aprecialo mellor leede a explicación nas palabras do propio Vigalondo, pero aqui tedes o video. A canción, a coreografía, o parella de noivos,… […]